La tecnología no puede quedarse en un solo lugar


Por Marcos Beras

Hablar de desarrollo en la República Dominicana hoy implica hablar de tecnología, de conocimiento y de oportunidades reales para nuestra gente. Pero también implica entender que ese desarrollo no puede concentrarse en un solo punto del país. El progreso verdadero ocurre cuando llega a cada comunidad, a cada municipio y a cada rincón donde hay jóvenes con talento esperando una oportunidad.

En ese sentido, la expansión del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) hacia diferentes regiones del país no es un error ni un exceso. Todo lo contrario: es una de las decisiones más trascendentales que puede tomar una política pública orientada al desarrollo.
Algunos han planteado que el ITLA no debería expandirse. Que debe mantenerse concentrado en un solo lugar. Pero esa visión ignora una realidad evidente: miles de jóvenes dominicanos no pueden trasladarse a estudiar lejos de sus comunidades por razones económicas, familiares o sociales. Si la educación tecnológica se queda en un solo punto, entonces las oportunidades también se quedan allí.

Llevar el ITLA a más territorios no es dispersar esfuerzos; es democratizar el conocimiento. Es permitir que la tecnología llegue a donde nunca había llegado. Es abrir puertas a jóvenes que, de otra manera, quedarían fuera de la economía digital que ya está transformando el mundo.
El desarrollo desde lo local es una visión moderna del progreso. Significa reconocer que el talento no vive solo en las grandes ciudades. Vive en los barrios, en los municipios, en las provincias y en cada comunidad donde hay jóvenes con creatividad, inteligencia y deseos de superarse.

Por eso, más que cuestionar la expansión del ITLA, deberíamos respaldarla. Porque cuando la tecnología llega a las comunidades, no solo se forman técnicos o profesionales. También se forman emprendedores, innovadores y ciudadanos capaces de transformar su realidad.
La República Dominicana necesita más conocimiento, más tecnología y más oportunidades distribuidas en todo el territorio. Y en ese camino, llevar la educación tecnológica a cada rincón del país no es un lujo: es una necesidad.

Porque el futuro no puede concentrarse en un solo lugar. El futuro debe llegar a todos.

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